Javier Portales, uno de los galanes más destacados de la televisión y el cine de Argentina, vivió una vida llena de éxitos, escándalos y tragedias que marcaron su carrera y su vida personal. Nació como Miguel Ángel Álvarez en la localidad de San Martín, Mendoza, el 21 de abril de 1937, en el seno de una familia que pronto lo llevaría al escenario del entretenimiento.
Desde su juventud, Portales mostró su talento para los deportes, destacándose en el tenis, en el cual llegó a representar a su país. Sin embargo, fue en la actuación donde encontró su verdadera pasión, iniciando su carrera en los años 50, destacando rápidamente en televisión y cine. En 1961, junto a Alberto Olmedo, formó una de las parejas más memorables de la televisión argentina, protagonizando programas de comedia como “Borges y Álvarez”. Este dúo se convirtió en un fenómeno en la televisión y en el cine, haciendo reír a generaciones enteras.
Portales, un hombre carismático y con un talento natural para hacer reír, también tuvo una destacada carrera como actor de cine. Participó en más de 73 películas y en numerosas telenovelas. Entre sus producciones más importantes se encuentran comedias como Los Caballeros de la Cámara Redonda y Las Mujeres Son Cosas de Guapos. A pesar de que su carrera de actor de televisión siempre estuvo marcada por el talento para apoyar a otras estrellas, sus habilidades y su química en pantalla con grandes figuras lo hicieron querido por la audiencia.
Su carrera internacional también se destacó, trabajando en México, Estados Unidos, Italia y Puerto Rico. En especial, participó en la película estadounidense Catch de Hit (1987), y la mexicana Danzón (1991). A pesar de la fama y el reconocimiento, su vida personal sufrió altibajos significativos. En 2008, se separó de la vedette Fernanda Vives, con quien había estado en pareja durante muchos años. Ella lo acusó de violencia doméstica, y la situación se volvió aún más complicada cuando la hija de Portales presentó también denuncias por violencia.
A pesar de las tensiones en su vida personal, Portales continuó trabajando en la televisión y en el teatro, participando en programas como Son de 10 y Un Hermano Es un Hermano, junto a Guillermo Francella. Sin embargo, su salud se fue deteriorando con el paso de los años. La obesidad y los problemas físicos que arrastraba desde joven lo llevaron a una serie de complicaciones que afectaron su bienestar y lo obligaron a retirarse de los escenarios.
En 2016, Portales sufrió su primer episodio psiquiátrico y fue diagnosticado con trastorno bipolar. A pesar de los esfuerzos por continuar trabajando, su salud física y mental no mejoró. En 2017, fue detenido por un robo en un bazar, y en 2021, su situación económica y personal alcanzó un punto crítico. Tras años de problemas económicos y legales, Portales fue internado en un geriátrico debido a la falta de recursos y apoyo.
A pesar de su reclusión, Portales no perdió el contacto con su familia. Su hija, quien lo había apoyado en los momentos más difíciles, intervino y lo trasladó a una casa de asistencia social para artistas que se encontraban en la misma situación que él. Sin embargo, su situación no mejoró mucho. A medida que la enfermedad y el aislamiento físico y social lo atacaban, Portales pasó sus últimos años en la oscuridad, sin poder volver a la vida pública que una vez lo hizo famoso.
El 14 de octubre de 2003, a los 66 años, Javier Portales falleció en el Hospital Ramos Mejía de Buenos Aires debido a una descompensación diabética. Su muerte marcó el final de una carrera exitosa y de una vida marcada tanto por la fama como por la tragedia personal. Aunque Portales ya no está presente, su legado permanece en el corazón de los argentinos y su historia sigue siendo un recordatorio de la fragilidad de la fama y los sacrificios personales que acompañan a la vida en el ojo público.
Hoy, en la esquina de Corrientes y Uruguay de la ciudad de Buenos Aires, dos estatuas sentadas en un sillón representan a Borges y Álvarez, recordando a la inolvidable dupla que interpretó junto a Alberto Olmedo. Aunque su vida personal terminó en soledad y pobreza, el talento de Javier Portales sigue siendo una de las huellas más profundas en la historia del entretenimiento argentino.